Soledad.
El ataque llega de todos los flancos
las balas penetran profundo
las heridas son mortales.
Ya no hay escudo que me proteja de tan feroz agresión.
Algo tibio corre por mi espalda
también por la pierna y desde el cuello.
Hilos carmesí se unen a mis pies.
El charco crece
a medida que mis venas se vacían.
El ataque llega de todos los flancos
las balas penetran profundo
las heridas son mortales.
Ya no hay escudo que me proteja de tan feroz agresión.
Algo tibio corre por mi espalda
también por la pierna y desde el cuello.
Hilos carmesí se unen a mis pies.
El charco crece
a medida que mis venas se vacían.