25.10.11

Cirugía menor


Sos mi uña encarnada
que durante mucho tiempo intenté vanamente corregir, enderezar. Fui a podólogos, a dermatólogos varios, usé decenas de cremas, lociones y adminículos, la cortaron, limaron, rasparon…
y nada… sigue aferrada a mi carne y la lacera sin misericordia.
Hoy estoy en busca de algún eficaz instrumento para arrancarte. 

Te voy a extirpar de un tirón aunque me muera de dolor.


17.10.11

Átropos

Por eso me evitás, por eso no podés siquiera mirarme a la cara. Te escondés detrás de un simulacro de enfado. Decí y hacé lo que quieras, los demás quizás te crean e incluso te apoyen. Pero vos y yo sabemos que sos pura simulación, completa hipocresía, la coronación de la falsedad. La verdad sigue firme aunque estés todo el tiempo tratando de disfrazarla, aunque te repitas con ahínco que vos no tenés la culpa de nada, que es el destino, la fatalidad, la providencia, el porvenir, la causalidad, las estrellas, la predestinación… En el fondo sabés que la culpa es única y plenamente tuya.

13.10.11

Enajenación

¿Quién te hizo creer
que sos ejemplo de destreza,
de eficacia?
Bajá los humos
no sos más que un pobre alma.
Nadie te envidia
nadie te sublima.
Si te habrás pasado noches enteras
vomitando mierda.
Ese sabor inmundo no te lo sacás con nada,
por eso de tu boca no sale nada lindo.
Más de una vez me salpicaron
tus regurgitos malolientes y nocivos.
Más de una vez me quedó
ese dejo de amargura y odio
que desparramás sin pausa.
Pero basta
estoy harta de tus quejas.
Todo es malo, feo, negro
todo te afecta.
¿De dónde sacaste
que sos el centro del universo?
No sos imprescindible.
Nadie te considera héroe.
A nadie le importa lo que hagas
porque no le importás a nadie.
Todos estamos solos
pero vos sos la soledad hecha cuerpo.

12.10.11

Brindis de aniversario

Es cierto: quizás no era feliz. Pero esa vida de porcelana y terciopelo que evidentemente existía sólo en mi imaginario era, en ese momento, mi realidad. Tenía sus vicios y tristezas, sin dudas. Pero en general era buena. De cierto modo la extraño. No es que quiera volver a esa vida. No quiero. Es más: me resulta imposible. Cuando uno finalmente sale a la luz después de haber pasado largo rato en la oscuridad, una vez que los ojos se acostumbran al fulgor, no se puede volver al estado primitivo. Es impensable el retroceso. El poder de negación debería ser inmenso, infinito, para proscribir la claridad y cerrar los ojos de nuevo. Los míos ya no quieren cerrarse. Conocen la verdad y ahora no pueden dejar de mirarla de frente.

5.10.11

Corazón III

Un corazón de hielo
apático
impasible.
Congela todo lo que toca
contagia su frigidez
la disemina como un virus letal.