17.10.11

Átropos

Por eso me evitás, por eso no podés siquiera mirarme a la cara. Te escondés detrás de un simulacro de enfado. Decí y hacé lo que quieras, los demás quizás te crean e incluso te apoyen. Pero vos y yo sabemos que sos pura simulación, completa hipocresía, la coronación de la falsedad. La verdad sigue firme aunque estés todo el tiempo tratando de disfrazarla, aunque te repitas con ahínco que vos no tenés la culpa de nada, que es el destino, la fatalidad, la providencia, el porvenir, la causalidad, las estrellas, la predestinación… En el fondo sabés que la culpa es única y plenamente tuya.